Periplo cor la calle que nunca dormía: CAFÉS DE LA CORRIENTES ANGOSTA







A algunos los conocí, otros desaparecieron, pero en esos boliches y en esa calle Corrientes ya no tan angosta, donde andaba con los ojos azorados, el corazón haciéndome dobles ochos, comenzó mi aprendizaje de tanguero real: la música, el baile, las orquestas, sus solistas, el bandoneón, los cantores, el clima, la calle que murió y sigue viva y campante. La segunda etapa de tanguero... La primera fue la radio, donde escuché a Gardel, Magaldi, Corsini, Azucena Maizani, Mercedes Simone, Amanda Ledesma, Nelly Omar, Charlo etcétera. Esta nota es un recorrido por el túnel de la evocación y la nostalgia. Andrés Aldao







Por las medidas de los típicos lotes de terreno, algunos salones son angostos y largos: Café El Nacional, Tango Bar, y el Café Marzotto, en el 1120. El palquito, al final del salón, lo ocupan calificadas típicas... incluso, según Joaquín Gómez Bas, "una orquesta de señoritas en serio". Es el Restaurante Arturito.

Almacén El Estaño, en el 1302, donde lo encuentra el 2000. Reúne desde artistas hasta abogados. El anecdotario indica que, a comienzos de 1924, uno de sus mozos le sirve café a un cliente. Normal. Los nombres: Aristóteles Onassis y Carlos Gardel.



Por Talcahuano, hacia Lavalle, se llega a las esquinas donde convergen cuatro cuadras "del pecado" del centro, con la presencia de la "maison de la baronesa Fontainet", en el sudeste.

Es importante el conocimiento de los dos locales situados en el sudoeste para interpretar la noche porteña.

En los bajos, el Café Internacional, espectador de hechos políticos, que luego como Café El Parque, "durante mucho tiempo llevó enhiesto el mundo del tango", según indica Jorge A. Bossio. Allí tocó Arturo Bernstein y bailó El Cachafaz.

En los altos, la Rotisería Argentina.

Su salón, en los años veinte, reúne a destacados integrantes de la noche porteña.

Si a esta presencia se agrega una excelente cocina y la actuación de famosas orquestas, su ambiente es de un Cenáculo. Existen coincidencias con el ambiente de El Conte (no en el precio).

No se forman peñitas, es un homogéneo conjunto: políticos, tangueros, intelectuales, comerciantes, farándula, periodistas, necesarios, etcéteras. Se obtienen los mejores chimentos, disculpas: trascendidos que recogen los periodistas para sus crónicas.

Diversas de las escritas por Carlos Raúl Muñoz y Pérez o Carlos de la Púa o el "malevo" Muñoz, las obtiene en este local y el de Talcahuano y Cangallo (o Sarmiento): El puchero misterioso. Alli, Conrado Nalé Roxlo (posiblemente el que lo bautizó), nos cuenta que por 20 guitas una mano (de la que no se conoce, y nunca se conocería, el cuerpo a la que pertenece) entrega, a través de un agujero, ubicado en la pared, junto al mostrador, un enorme y sustancioso plato de puchero a una amigable reunión de gente de avería y de periodistas.



Tango Bar, en el 1269, con su recordada entrada para el "Exclusivamente para familias" que dispone de una díscreta, no elegante, mampara que la separa del salón. Se puede concurrir y escuchar tangos con la novia... y el hermanito, a quien hay que "arreglar con un completo para que no vaya con el cuento".

Jorge A. Bossio incluye una lista de las orquestas que actuaron, no con exclusividad, la que se reproduce, asi se tiene la pauta de lo que significa el Tango Bar en la evolución del tango. Tocar allí era sinónimo de popularidad. En orden alfabético: Anselmo Aieta; Miguel Caló; Edgardo Donato; Francini-Pontier; Pedro Laurenz; Osmar Maderna; Astor Plazzolla; Osvaldo Pugliese; Francisco Rotun do; Horacio Salgán y Elvino Vardaro.



Café El Águila y otros situados en la cuadra impar de Lavalle entre Paraná (la esquina Homero Expósito) y Montevideo, recibe a integrantes de S.A.D.A.I.C. y de la Academia Argentina del Lunfardo en reuniones vespertinas.



Corrientes, de Talcahuano a Montevideo, tiene una fisonomía particular, que se considera indefinible.

Si es que existe La Terraza, y estos tres locales, por la categoría de sus peñas, tienen ingerencia para que así sea.

Café Apolo, en el 1372, contiguo al Teatro Apolo. Peña teatral vinculada con los hermanos Podestá y luego con los hermanos Ratti. Su categoría es tal que, como destaca Tito Livio Foppa, ser aceptado en la misma significa, para un autor o un actor novel, una distinción.



Cuando cerró sus puertas, se trasladaron al Café El Telégrafo, en el 1400. Concurren destacadas actrices: Lola Membrives, Blanca Podestá (dos teatros, en el 1280 y 1283, las recuerdan) y Angelina Pagano. Siempre Joaquín de Vedia.

Confitería Real, en el 1300, con su elegante decoración "art nouveau", cierra el conjunto. Están presentes noctámbulos conocidos, alrededor de Carlos de la Púa, el "bohemio mayor" y de Florencio Parravicini, quien con sus amigos, prepara terribles bromas: "travesuras". La esquina de La Real lleva su nombre.

Café Politeama, sudeste con Paraná, junto al teatro. Sin peñas.

En Paraná 315: Café Teatral (de) Sabatino (di Pietro). (Descripto por Bossio, pág. 136). Es un "conglomerado" de actores y actrices (en busca de temporadas); de periodistas (en busca de trascendidos, perdón: chimentos); de empresarios y autores (en busca de autores y empresarios); de damas (en busca de ... ).

Durante años fue el local don de se conoce "todo" lo relacionado con el ambiente teatral: de estrenos y temporadas a discordias.

Café Pasatiempo, en Paraná 420. Frente a la esquina rea. Éxito tanguero de Juan Maglio "Pacho", y su ruina económica.

Luego: Ambos Mundos, concurre Arturo Jauretche y describe su ambiente: reo. Posteriormente sede del cabaret Chantecler.

Moderno, sudoeste de Paraná y Sarmiento. Gente de circo. En el 1431 el Restaurante La Emiliana (inolvidable por su ambiente). En el 1443 el Café La Armonia, luego folklórico. En el 1451 sigue la Lechería.

La Giralda y su chocolate.



Según Francisco García Jiménez existen dos posibilidades para escuchar tango: en recogimiento (incluso la califican de religiosa), es lo que sucede exactamente en el Café Iglesias, o a puertas abiertas hacia la noche; es lo que sucede exactamente en el Café Domínguez.

Debe existir una décima musa (no mistonga) que se ocupa de nuestro tango, y los situó, juntitos, separados por la medianera.

El Café Iglesias, en el 1517. Su puerta siempre está cerrada, se entra y se busca ubicación, en silencio. El amistoso estrado donde tocan los músicos, inmediato a la concurrencia, parece integrado a la misma. Actuaron Roberto Firpo (tangos) y Pedro Maflia (su repertorio incluye valses).

El Café Domínguez. Abierto las 24 horas. La orquesta se instala en un palco alto, bien visible. Vinculado a Paquita Bernardo, "la muchacha de Villa Crespo", la primera y eximia bandoneonista que, en 1921, se presentó con su sexteto. Se incorporó Osvaldo Pugliese. Enrique Cadícamo recuerda:

"Café Dominguez de la víeja Corrientes que ya no quedia. Café del cuarteto bravo de Gregorio de Leone. "



Una anécdota demostrativa de los hábitos porteños. Cuando el Domínguez instala una de las primeras máquinas "express", es imitado por otros, y los parroquianos consideran que pierden el cordial "marche un cafecito o cortado" (la respuesta del mozo ante las señas de los dos dedos o de "degüello") por el gruñido:

"aarch... sspress".

Fin de una época.



Roberto Giusti destacó que a las peñas las forman: "un archipiélago de peñitas, cada una con su modalidad y sus temas. "

Tal sucede en Los Inmortales, en La Brasileña, en La Real, en La Terraza, en todas se forman peñitas cada una con su especialidad. Hasta una anarquistas.

Es normal que sus miembros se intercambien entre ellas y visiten otras en una noche... Florencio Parravicini, Antonio Monteavaro, Charles de Soussens, Elías Alippi, Carlos de la Púa... conocen todas... y varios terminan la noche en el Re dei Vini.

Raras las peñas vinculadas con una sola actividad, únicamente si tratan temas específicos, p.ej.: la cinematográfica ubicada en el Café El Ateneo en C. Pellegrini y Cangallo (Perón).

Autores, directores, músicos, cantores, amigos... tangueros disponen, para reunirse e interpretar, locales que se diferencian en Cafés tangueros: sí necesarios en el centro. Otra categoría y ambiente en los barrios, donde cumplen una importante función.

Peñas tangueras: no si se atiene al concepto que son peñas.



Peñitas tangueras: sí pero integradas en peñas conocidas.

Importantes en el conocimiento de letras y composiciones.

Cenáculos son reuniones exclusivas poco numerosas.

Almorzáculos es una expresión inventada para designar los almuerzos de la revista "Nosotros".

En esa estela de peñitas se presentan y se discuten importantes temas literarios y culturales. Se recuerdan peñas en: Los Inmortales. Su historia por Vicente Martínez Cuitiño. Con La Brasileña, Maipú 238, son las peñas bohemias por excelencia.

Manuel Gálvez, en "El mal metafísico", describe sus ambientes con personajes ficticios, fácilmente identificables.

Inseparables con Aues Keiler en B. Mitre 650, cervecería.

Concurren periodistas y preside el caballero Luis Pardo.

Tanguera. Se trasladaron a El Sibarita, a la vuelta por Maipú. Fue su continuadora.

Monti y Luzio cervecerías, esquinas de Maipú y Sarmiento.

Royal Keller, sede de la "Revista Oral". Martinfierrista.

La Terraza, con sus antológicos peñistas.



El Tropezón, en Callao 246. Restaurante. Reúne el Cenáculo literario y teatral cuyo dueño" es Ezequiel Soria.



Librerías de viejo. Se forman cordiales reuniones y sirven cafés. Actualmente librerías las recuerdan con un ambiente similar.

Algunas peñas reciben conjuntos tangueros. Los Aues Keller y Royal Keller, de señoritas, de música clásica y popular. Se caracterizan por sus condiciones y simpatía. María Elena Walsh les dedicó:

"Eran rubias llevaban flores... en el pelo y en la cintura. "

"Se movían como muñecas... con tristísima compostura.



Los tres son de los años sesenta, asisten intelectuales y artistas jóvenes. Los dos primeros, políticos, y el tercero teatral. Son El Foro (en el 1399); La Paz (1599) y Ramos (1602).



El Almacén de Raffetto (no Rafeto) en el sudoeste con Paraná. El de Pascual Contursi. En 1920 se incendia y renace: Bar y Restaurante La Terraza, así denominado por una ídem que dispone de una glorieta, sumamente concurrida cuando el tiempo lo permite y que dio origen al dicho:

"Si no podés alcanzar la gloria, por lo menos la gloríeta."

Tal como lo indicó Giusti, nunca llegaría a ser una peña, es "una conjunción de peñitas cada una con su modalidad. "



En Rodriguez Peña 360, el Café (o baile) San Martin o el Salón Rodríguez Peña, donde Vicente Greco estrenó el tango homónimo. Sus amigos, entusiasmados, organizaron una manifestación, digamos una caminata, por la Corrientes angosta hacia los otros cafés.

Sin similitud con los anteriores, lugar de reunión de familias, negocios, gestores, parejas, es: "a las... en La ópera".

Café Tortoni, en el año 2000 se encuentra en Av. de Mayo 827.



Atílio Chiappori recuerda un lugar insólito donde se reúnen periodistas en una suerte de peña: la habitación de Emilio Ortiz Grognet en el Hotel du Helder (Florida 340). No dice si servían café. También en la de Emilio Becher en el Hotel Apolo.



Este estudio (¿estudio?), bien, este modesto pero sincero artículo, me permitió presentar locales que pese a los años transcurridos dan saudades, emociones, recuerdos, añoranzas, nostalgias... o lo que prefieran, y para algunos la evocación de un jamás olvidado primer amor.

Gracias... tomamos un cafecito.

Los nombres que Antonio Requeni incluye en su "Cronicón", al igual que los que figuran en Martinez Cuitiño, Bossio, García Velloso, etc. no son los asistentes a la peña que mencionan. Son integrantes de todas las peñas porteñas.

Del teatro: Roberto Cassaux; los Podestá; Alberto Novión; Armando Discépolo; Enrique Muiño; Elias Alippi; Enrique Serrano; Marcos Caplán; César Ratti; Tito Lusiardo; Pascual Carcavallo.

Periodistas: Edmundo Guibourg; Pablo Suero; Roberto Tálice; Alberto Cordone; hermanos González Tuñón; José Pardo; Julio Sánchez Gardel; Samuel Eichelbaum.

Tangueros: Enrique Santos Discépolo; Pascual Contursi; Samuel Castriota; Francisco Garcia Jiménez; Aníbal Troilo; Matos Rodríguez; Juan Carlos Cobián; Ángel D'Agostino; Ivo Pelay; Julio De Caro.

Escritores: Armando Moock; Evaristo Carriego; Ezequiel Soria; Natalio Botana; Horacio Quiroga; Homero Manzi; Lisandro Galtier; J. J. Soiza Reilly; César Tiempo.

Visitas: Luis Ángel Firpo; Raúl Riganti; Arturo Jauretche; Elpidio González; Alfredo Palacios.

Imprescindibles: Florencio Parravicini; Carlos de la Púa.

A esos nombres hay que agregar los colaboradores de las revistas "Ideas", "Nosotros" (cuyos directores son Roberto Giusti y Alfredo Bianchi), '"Martín Fierro", etc. Aún así la lista no representaría una nómina correcta de asistentes. ■



Artículo publicado en la Revista CLUB DE TANGO Nro.45 Noviembre-Diciembre 2000