SARANDY CABRERA



Presentamos una serie de notas sobre el poeta Sarandy Cabrera, mezcla de biografía, notas de despedida, páginas dedicadas a su personalidad, anécdotas de su vida y el papel que jugó en la historia literaria del Uruguay.
Deseo recordar a los lectores que esta revista virtual está expresamente dedicada a LOS GRANDES LITERATOS RIOPLATENSES. Mientras que en Uruguay se han escrito numerosos trabajos sobre la literatura argentina, no ha habido demasiada reciprocidad. Onetti, Benedetti, Felisberto y Horacio Quiroga (este último por vivir en la Argentina) son los literatos más conocidos, junto a Eduardo Galeano. El resto de escritores charrúas son una calígine para los argentinos (Andrés Aldao)

SARANDY CABRERA

En la historia cultural del Uruguay en el siglo XX, la llamada “Generación del 45”, intervino de manera profunda en la sustancia literaria y crítica del país. Un grupo de escritores reunido en torno de la revista “Número”, a partir de 1949, significó una revisión del pasado remoto e inmediato de la cultura uruguaya y una propuesta de obras que por las sendas de la narrativa, la poesía o el ensayo desarrollaron una tarea creadora que seguía los criterios esgrimidos en el plano crítico.En ese grupo la figura de Sarandy Cabrera (1923) quizá resulta de las más emblemáticas y consecuentes. Fundamentalmente poeta desde “Onfalo” (1947), su primer libro, su versatilidad lo puso en contacto con otras áreas en las cuales despliega rigor y talento. Ello vale también para las artes gráficas, ya que fue diseñador de la revista “Número” y de “Removedor”, la publicación del Taller de Torres García. La traducción de poetas diversos desde Cátulo, Pietro Aretino a John Donne y los años al frente de la página literaria de “Marcha” marcan también su concepción de un periodismo cultural renovador que, por ejemplo, coloca la figura de Gardel y del tango en una nueva perspectiva, sin descuidar, por supuesto las figuras y acontecimientos que sucedían en el entorno. Quizá convenga subrayar que, en una postura equivalente a la de Bartolomé Hidalgo, que forja el instrumento de la poesía gauchesca, Cabrera bajo el “alter ego” de Pancho Cabrera, es el primer poeta culterano de su tiempo que se suma con sus décimas a una postura política. Ello ocurre a la vez que cantores populares desarrollan, precisamente, la llamada “canción de protesta”.Sarandy no ha abdicado de su mordaz capacidad crítica y de una constante búsqueda que le ha hecho recorrer como poeta y como ser comprometido con su tiempo, un itinerario que no se satisface con sus propias convicciones, sometiéndolas siempre a la pasión de la controversia. Así ha dirimido quizá consigo mismo y su pasado en el Taller de Torres García, una nueva visión totalmente opuesta a la adoración clásica del maestro. Su poesía ha seguido también los más diversos giros. Desde la originalidad entrañable y teñida por el surrealismo de su lenguaje en los comienzos, hasta la militancia política descarnada de “Poeta pistola en mano” para desembocar finalmente en la poesía “libertina” en la que la visión clásica de Cátulo o la lujuria de Aretino y la sensualidad del Renacimiento italiano confluyen.Los ochenta años de edad, encuentran al poeta en viva batalla con el mundo de hoy. Se le ve vibrante de indignación y dando el mismo combate por las razones de la condición humana, donde sea.Para un adolescente que lo conoció en sus primeros poemas, es inexcusable confesar que Sarandy fue una sabia influencia, arisca y avasallante, que a veces desde un humor ácido, burlándose de Nuñez de Arce en paródicos recitados o poniendo sobre la mesa los poemas de Antonio Machado o Pessoa, era capaz de sacudir y desencadenar en su joven interlocutor de entonces, un interés y un rigor por el arte, que habla de su capacidad fermental.En este esbozo no puede quedar silenciado el editor que desde Suecia dio curso a numerosos libros que seguían sus pasos en predilecciones y rechazos. Tampoco el personaje humano, arbitrario muchas veces, convencido siempre y siempre, como hoy dispuesto, a repensar y volver a colar la misma onda fugitiva que nos lleva para que no todo sea corriente fugitiva.Sarandy representa un Uruguay que está pasando o ya pasó, no sólo porque él mismo es uno de sus pocos sobrevivientes, sino porque el mundo mismo no ha detenido su errático curso que no se entiende hacia donde va. Si es que va.Nadie que haya tenido la fortuna de compartir con él esos tiempos y su incomparable humor verbal, que se encendía en inesperados juegos de sílabas, puede esquivar el impulso que se llama homenaje. Hugo García Robles

La República de Uruguay - 7 de abril de 2005

A propósito de pertenencias

Sarandy Cabrera

Aquí pertenecemos a la tierra,
aquí el suelo también nos pertenece,
creemos en las lluvias,
sabemos sus exactas intenciones
su búsqueda en el grano.
Conocemos la angustia de la seca
miramos a la espiga
igual que a un ser preñado de jugos y de vida.
Aquí pertenecemos a esta gran tentativa,
el duro afán del hombre que a la tierra pide su fruto
y lucha por ordenar las aguas en un molino fértil.
Aquí pertenecemos al arrozal al barro que lo nutre
y ayuda que a la hierba enemiga feraz
también acoge y que buscamos con paciencia sorda
apoyados en agua que lo anega,
no más en lo que somos,
quebrados de cintura bajo enormes sombreros,
amigos de los álamos,
de los soldados de los obreros los campesinos
las acequias bajo el sol que ha encendido las chirriantes cigarras.
Aquí pertenecemos al fusil,
al combate
a las más encendidas palabras,
aquí pertenecemos una vez a la vida.

Sarandy Cabrera nació en Rivera, Uruguay, el 14 de setiembre de 1923. Falleció en Montevideo el 5 de abril de 2005. Integró las aventuras literarias y culturales de la llamada generación del 45 colaborando 20 años en el semanario MARCHA y participando activamente en la vida intelectual del Uruguay. Según el crítico Angel Rama "pertenece como figura de primera línea al vasto movimiento que hacia el 50 reestructura las letras nacionales y es uno de los fundamentadores de la nueva lírica uruguaya(...).

SARANDY CABRERA
La muerte del putamaro

El saludo a Sarandy en este viaje que emprende, de parte de un humilde admirador que esa noche sintió que se le erizaba la piel escuchando lo que pocos se animan a confesar.

Psic. Andrés Caro Berta
(Publicado en el boletín de la Sociedad Uruguaya de Sexología. 2005)

Sarandy, conocido como Pancho Cabrera había nacido en 1923. Allá por los 40 ya andaba escribiendo poemas. Luego fue periodista, crítico, editor y diseñador gráfico en muchísimas publicaciones, entre ellas Marcha. Por los '60 establece un estilo de décimas populares que permitía musicalizarlas en tristes, milongas, cifras o estilos, referidas a las situaciones sociales que se vivían en esos tiempos."Nada tengo si no es un cuerpo heridonada tengo si no es cansancio, hartura,pobreza soledad incertidumbre"(Poemas a propósito. 1965)Luego de "Banderas y otros fuegos" (1968) y "Poeta pistola en mano" (1970) deja de editar poesía.Hombre comprometido políticamente, tupamaro, al llegar a los '80 gira hacia la poesía libertina, dueña de una antigua tradición europea (Aretino, Quevedo, Cátulo, entre otros) y apenas con algún ejemplo célebre en nuestro país como Acuña de Figueroa, autor de la letra de nuestro himno que se mandó "La Oda al Carajo", obra que circuló clandestinamente hasta que en la década de 1920 fue finalmente publicada. Cabrera, con un lenguaje agresivo, subversivo, comienza a hablar de lo sexual con palabras "malas", y trasgrede además, hablando de sí mismo y su compañera de vida, Bárbara Sureda.

OYENDO A SARANDY

En 1997, me encontraba presentando en distintos lugares un libro de cuentos mío, editado ese año ("Adrenalina Montevideanis") y me tocaba hacerlo en un boliche llamado Yulelé. Una semana antes fui para conocer el ambiente y me encontré con Sarandy Cabrera leyendo sus textos. Hombre tierno, al lado de un compañera tierna, mayores los dos, abuelos, me impactaron por la honestidad de mostrarnos a quienes escuchábamos esa noche, el amor íntimo que se profesaban.Los pacatos y los imbéciles de siempre se rieron. No entendieron. Los que se asustaron, también se rieron nerviosos. Pero ellos dos, abrazados tiernamente, leyeron a dúo los poemas de Sarandy que hablaban de erotismo, sensualidad y amor.Días antes, en una radio había dicho que ya no era más tupamaro, ahora era putamaro.
Uno de sus poemas, leídos a dúo, esa noche dice lo siguiente:
"Un fantástico ser de cuatro manoscuadrúpedo cuatróptico con tetasdos cojones dos culos la cajetahaciendo de prepucio del balano.Con la furia del dios más draconianoCon la fulguración de los cometasEn poses increíbles cual de ascetasEn frenéticos goces más que humanos,Eso somos mi negra y yo enlazadosFornicando maravillosamenteHasta volvernos dos, descoyuntadosTodo sudor y gloria juntamente,Si muero yo, temida y temerariaElla a su vez mi viuda y victimaria"
(Poesía Libertina. Pancho Cabrera. Ed. Vintén Editor. Montevideo. 1988. P. 27)

SALUDO A SARANDY Y A BÁRBARA

El saludo a Sarandy en este viaje que emprende, de parte de un humilde admirador que esa noche sintió que se le erizaba la piel escuchando lo que pocos se animan a confesar. Y a Bárbara, con sus ochenta y pico, que tendrá que esperar un tiempo para reencontrarse con él, mi emoción de animarse a contarle al mundo cómo se divirtieron haciendo el amor.
A LOS 81 AÑOS MURIO SARANDY CABRERA, ESCRITOR, TRADUCTOR, DISEÑADOR GRAFICO Y EDITOR

Falleció el poeta del erotismo y la polémica

Este martes falleció Sarandy Cabrera, un prolífico y polifacético creador. Si bien se destacó sobre todo como poeta, también fue traductor, editor, periodista, ilustrador gráfico y hasta proyectista de edificios. Sarandy Cabrera nació en Rivera el 14 de setiembre de 1923. Su primer libro fue Onfalo, de 1947, con el que obtuvo el premio del entonces Ministerio de Instrucción Pública. A este libro le siguieron muchos más, entre los que se destacan Poeta de pistola en mano, Soneroticón, Poesía Libertina, Papeles de Volusio y Nomenclatura y apología de la concha, en el que dialogaba con Acuña de Figueroa. Por largos períodos vivió en el extranjero, en países como Chile, Argentina, Suiza, Suecia y China. Durante su estadía en este último país recibió la influencia de la poesía china, de la que también se convirtió en traductor. Uno de sus críticos más sagaces, Hugo García Robles, comenta que "en un examen más minucioso de la obra de Sarandy, podría anotarse el creciente interés por el mundo político y social, los conflictos ideológicos y el saludo y defensa de Mao, Fidel y otros, como ejemplares humanos destinados a la renovación definitiva del poder con miras a la construcción de un mundo más justo". También señala que esto se vincula a la vertiente erótica en la poesía de Cabrera: "en rigor es un rasgo de Sarandy arriesgarse en busca de los límites de la expresión elegida, sea ésta la política que llega hasta la violencia y el rencor de Poeta de pistola en mano, o el reducto sensual y sexual que nunca esquivó, el extremo realismo, sin tapujos ni metáforas". Como editor fundó Vintén Editor, y fue cofundador de Removedor, la revista del Taller Torres García, así como la revista literaria Número. Los diseños gráficos de revistas y libros propios también salieron de su pluma. También fue el fundador del Instituto Cultural Uruguay-China.

El poeta y el guerrero sin reposo

* El miércoles pasado en la Sala Acuña de Figueroa de la Biblioteca Nacional se realizó un emotivo homenaje al intelectual compatriota Sarandy Cabrera, recientemente fallecido a los 82 años de edad.Sarandy Cabrera: durante muchos años, colaborador de LA REPUBLICA. En un clima de profunda emotividad y signado tanto por anécdotas como por reflexiones académicas, un panel integrado por el director de la Biblioteca Nacional, Tomás de Mattos, el ministro de la Corte Electoral Wilfredo Penco y el escritor y periodista Hugo García Robles, trazaron una reseña de la personalidad y de la producción literaria del homenajeado.En el marco de una nutrida concurrencia, entre la que se destacó la presencia de familiares y amigos personales del poeta Sarandy Cabrera, el acto se constituyó en una fructífera exposición de cuestiones de índole intelectual y ética. Tras ser presentados por Tomás de Mattos, el escritor García Robles narró algunas anécdotas personales referentes a su amistad con Cabrera, hecho que permitió aquilatar la inmensa calidad humana del poeta fallecido. Posteriormente, Wilfredo Penco realizó una exhaustiva reseña de la obra fundada por Sarandy.A continuación, transcribimos una brevísima selección de los pasajes más destacados de dicha conferencia. "En los últimos años de su vida --comenzó diciendo Penco-- Sarandy Cabrera me abrió las puertas de su casa, de su biblioteca, de sus recuerdos. Y me ofreció, con calidez, su generosa amistad.Interesado en la poesía que empezó a escribirse en Uruguay sobre los años finales de la primera mitad del siglo XX, estudié con cierto detenimiento su obra. De ese estudio, quiero compartir hoy con ustedes algunos comentarios y conceptos, en este homenaje que le tributamos sus amigos y lectores consecuentes.El ímpetu desafiante de su personalidad, del que dio cuenta, sobre todo, su labor literaria, fue, por cierto, el rasgo más evidente en la larga, combativa y acosada trayectoria de Sarandy Cabrera. Vocación iracunda, polémica, sin doblecesNadie que lo haya leído alguna vez, pudo invocar, como excusa, la indiferencia. Una vocación iracunda, polémica, sin dobleces, sin dar margen a equívocos, se mostró, en un desarrollo de efectiva contundencia, como común denominador de la poesía que el autor produjo de manera primordial, junto a otras diversas actividades (plásticas, periodísticas, políticas), a lo largo de por lo menos seis decenios. Si hubiera que caracterizarlo como conspicua figura de las letras uruguayas, es probable que habría que referir, en primer término, a su condición de transgresor, en el marco de un lenguaje estructurado, sin visibles alteraciones y ajustado a sus consecuencias.La voluntad provocativa, de nadar contracorriente, aun en las circunstancias más adversas; el manifiesto deseo de someter a cuestionamiento actos, actitudes y personalidades a la misma hora en que suelen concitar la simpatía y hasta el aplauso generalizados; el rechazo o abandono de formas ditirámbicas generadas en el entorno de los centros de poder; la deliberada irreverencia y el juicio profanador llevados a sus extremos: todas y cada una de estas líneas directrices orientaron y definieron el quehacer intelectual de un poeta construido a sí mismo a la sombra de su propia y conflictiva existencia, entrecruzada de fantasmas, amores, muertes, memorias, controversias, desafueros, peregrinaciones y utopías. Entre Rivera, Montevideo, Pekín, Santiago de Chile, Buenos Aires, Växjö, Ginebra, Viena y otra vez Montevideo, quedó trazado el itinerario fundamental de un cosmopolita que nunca olvidó sus raíces locales, buscó con lucidez pero también con deslumbramiento otros paisajes --naturales, culturales, políticos--, sufrió la experiencia dolorosa del exilio, y a su regreso volvió cargado de fidelidades, sin desmedro de unos cuantos rencores, decepciones, furias e interrogantes. Con su ironía intacta y hasta más filosa, se dedicó a aplicarla a fondo --como enseñan los clásicos-- en el examen de la naturaleza humana. En esa aplicación radicó parte importante del interés que despierta su obra poética, incluidos los vericuetos más discrecionales o arbitrarios. Pero su historia fue más compleja y se remonta a las adelantadas vísperas del medio siglo en la pasada centuria.Los tramos iniciales del trabajo literario del entonces joven Sarandy Cabrera, a mediados de la década de 1940, hicieron propias (con menos tanteos que facultades para el ejercicio poético) las influencias que estaban al alcance de la mano --directas o con intermediaciones-- en un ambiente que había asimilado con timidez los movimientos europeos de vanguardia. Pero poco después, con una estrategia reflexiva sobre el arte poético acompasada a una praxis sostenida, ya había comenzado para Cabrera un proceso de transformaciones paulatinas que tuvo su período de transición en La furia, serie de tres sonetos escritos con motivo del estallido de la bomba nuclear, y en Poso ´60 , antología con la que cerró la etapa generada en el núcleo de sus tres primeros cuadernos de poesía y, al mismo tiempo, abrió un nuevo ciclo de militancia social y política, en el que se alinearon los libros siguientes. Su militancia políticaPara Sarandy Cabrera, hacia fines de la década del cincuenta, ya abrazada la militancia política en filas de izquierda, "el arte y la poesía [...] no son los productos determinantes de la sociedad, sino subproductos de procesos más hondos que --ellos sí-- importan de manera fundamental y a los cuales todo debe subordinarse". En una línea que procuraba una filiación expresa a Cesare Pavese (a su lema: "antes hombre que poeta"), la elección de Cabrera en los sesenta se podía sintetizar de este modo: "Revolución y literatura por su orden".Pero para llegar a conclusiones tan estrictas y sintomáticas, este poeta de abundante producción había recorrido dos decenios que sacudieron al mundo y comenzaron a dar otra fisonomía a la comarca. Desde el fin de la guerra mundial, la bomba de Hiroshima, la guerra fría y la tensión bipolar, los movimientos insurreccionales en América Latina, la crisis económica de la región, la inestabilidad que fue anegando la extendida clase media uruguaya, contribuyeron a crear condiciones diferentes a las que regían cuando el surgimiento de los jóvenes escritores del "45", generación a la que había quedado adscripto en la historia de la literatura uruguaya. Ya en la puerta de la madurez, poetas como Sarandy Cabrera, con antenas sensibles y curiosidad ávida de conocimiento, de experiencia, con vocación protagónica y pasión desbordada, habrían de someter a la propia obra a cambios e inflexiones que la evolución creadora en las nuevas circunstancias imponían...... Un año antes de que se produjera el golpe de Estado en Uruguay, el poeta pasó a residir en Chile, donde pronto fue derribado el gobierno de Salvador Allende, más tarde recordado de este modo testimonial, como eslabón simbólico de la cadena histórica, en un poema... Su traslado a la Argentina se prolongó hasta 1977 porque los regímenes dictatoriales llegaron también a ese país. Finalmente exiliado en Växjö, Suecia, allí trabajó hasta 1984, fundó un sello editorial (Vintén editor), y publicó traducciones y poemas en atractivas ediciones artesanales de corta tirada. Antes de su regreso al país, estuvo un tiempo en Viena y en el tramo final de su exilio se radicó en Ginebra hasta 1990.Todo ese largo período significó una nueva opción vital y literaria. Sin embargo, el cambio de lenguaje no se produjo de inmediato. Su labor de traductor contribuyó al descubrimiento del género libertino, hasta entonces escasamente transitado. A las versiones en español de textos de Petrarca o Ronsard, se sumaron las que preparó de otros escritores como Edgar Lee Masters, D. H Lawrence, Cecco Angilieri, John Donne y Pietro Aretino. Pero el nexo más importante fueron los epigramas eróticos de Marcial, dados finalmente a conocer, en un estudio comparativo de diversas traducciones, en 1983.Poesía militante y poesía libertina... Si la "poesía militante" de Sarandy Cabrera había estado en sintonía con el tiempo de su producción y circuló con amplitud, incluso en la voz de cantores populares, hasta que fue censurada y prohibida por la dictadura militar, esta nueva tendencia --la de la "poesía libertina"-- con la que volvió consustanciado de Europa, tuvo una receptividad más acotada o discreta en los medios uruguayos, tal vez por motivos de recato --auténtico o no-- y conservadorismo en algunos casos, y también un poco de desconcierto a que suelen dar lugar las propuestas más atrevidas en el ámbito generalizado del país, seguramente por propia idiosincrasia. ... En clave de parodia, de burla o ironía, en palabras que procuran concentrar la fuerza de su impacto, en estructuras discursivas que apuestan a la protesta contra el orden establecido, los "poemas zoológicos" se ejercitan como modelos de diatriba y preparan una identificación del poeta --en un juego de apreciable dramatismo-- con Volusio, el casi desconocido latino que Cayo Valerio Catulo pretendió ignorar con su desprecio y, por eso mismo, hizo pasar a la historia. El fundamento de esa identificación quedó consolidado en el libro siguiente, en cuyo prólogo Sarandy Cabrera reconoció que la figura de Volusio siempre había acicateado su imaginación, hasta preguntarse si acaso no podría atribuirle sus propias poesías. Más que cambio de personalidad o intercambio de identidades, parece darse, en este caso, un proceso de sustitución por supuesta afinidad de destino, con un gesto entre mágico y teatral en el que Cabrera se convierte, por autodiagnóstico, en un nuevo Volusio, sin dejar de ser él mismo. Un lenguaje más ceñido se cierne sobre los Papeles de Volusio. Pero las obsesiones son iguales, en una búsqueda ensimismada, especulativa, de agitación e intransigencia. En un escenario cruzado por evocaciones y crónicas familiares, en un mundo de despojos y espejismos, de exilios, viajes y breviarios, de lástimas y amaneceres, desprecios y homenajes, lecturas que son diálogos y permanente retorno a la poesía ("No nos alcanza la poesía / para leer la vida, / toda la vida / aunque sigamos intentando / y vamos deletreándola"), en ese escenario, como dije en el prólogo a su Obra escogida, el año pasado, nos queda la imagen de Sarandy Cabrera, el poeta, que es también el guerrero sin reposo, dando vueltas a la fuente, con un cántaro que, pese a todo, reflejadas sus luces, proyectadas sus sombras, no se rompe. Su muerte cercana --hace tan pocos días-- ha encendido, una vez más, esa imagen de poeta y de guerrero sin descanso". *La República de Uruguay - 7 de abril de 2005 El polígrafo y el hombre Julio GuillotHace aproximadamente unos ocho años, conocí a Sarandy Cabrera, uno de los más jóvenes representantes de la generación del 45. Había leído parte de su obra poética y tenía alguna referencia de su rica peripecia vital, pero el mano a mano con Sarandy ¬ya fuera en la redacción de LA REPUBLICA o en su casa junto a Inés¬ me reveló una personalidad fuera de lo común. La conversación con el poeta pistola en mano era siempre enriquecedora. En el acuerdo o en el disenso ¬y vaya si habremos discrepado respecto de diversas cuestiones¬ charlar con Sarandy significaba un regodeo intelectual. Se tratara de literatura, de política o de arte, sus apreciaciones agudas solían sorprender por la originalidad del punto de vista, por el descubrimiento de una paradoja o por la sentencia imprevista o ingeniosa. Hombre de vasta cultura, jamás le vi una postura soberbia y mucho menos pedante: sabía ser auténticamente humilde y era capaz de descubrir la riqueza interior de la gente sencilla. Inclasificable en alguna corriente política determinada, tampoco es posible encasillar a Sarandy en escuela literaria alguna. Fue, esencialmente, un transgresor. Más allá de su inocultable sinofilia y de su decidida ubicación en la izquierda, fue incapaz de callar sus críticas y de aceptar ninguna "línea"; creo que en el fondo era un ácrata. Sarandy incursionó prácticamente en todos los géneros literarios y fue, asimismo, un sutil crítico de arte. Paralelamente a su compromiso social y político, Sarandy supo cultivar un fino sentido del humor. Es así que al lado de su poesía comprometida, fue capaz de abordar con singular éxito una poesía humorística y, por momentos, francamente cómica. Sus versos libertinos y procaces, reunidos en un volumen en el que también se incluye una incursión en lo escatológico ("poemas al santo pedo"), son una muestra de ingenio irreverente de la más alta factura. Como no soy crítico literario, prefiero conservar el recuerdo del Sarandy amigo y cálido anfitrión. Jamás olvidaré las veladas en su casa, donde solíamos reunirnos con el pretexto que fuera para leer poesía, contar cuentos, discutir, entre vinos y platos que preparaba con Inés para agasajarnos. En estos tiempos globalizados y posmodernos en que reina la chatura cultural, será difícil soslayar la ausencia de Sarandy Cabrera. Como he dicho, muchas veces me tocó discrepar de algunas de sus temerarias opiniones sobre tópicos diversos. Pero quiero rescatar, más allá del disenso, el valor intelectual y la calidez humana de Sarandy, dos valores bastante devaluados en el mundo de hoy.

La República de Uruguay - 7 de abril de 2005

El intelectual compatriota había nacido en 1923 y dejó un impresionante legado Sarandy Cabrera: poesía pistola en mano A los 82 años de edad falleció el polifacético escritor compatriota Sarandy Cabrera, poeta, crítico, ensayista y colaborador de LA REPUBLICA. Entre los libros de su extensa producción se encuentran Onfalo, 1947, De nacer y morir, 1948, Conducto, 1949, La furia, 1958, Poso'60, 1960, Poemas a propósito,1965, Banderas y otros fuegos, 1968, Poeta pistola en mano, 1970, Los 37 Poemas de Mao Tse-tung (Prólogo), 1974, El Martín Fierro para los niños, Buenos Aires 1977, Gracias y desgracias del santo pedo, 1980, Soneroticón, Ginebra, 1981, Poeta epístola en mano, Suecia, 1982, Puta cicuta, Oporino, Camasutrón, Sonetos a Don Pijote, 1983, Epigramas Eróticos de Marcial, Volver a China, 1986, Poemas zoológicos, Estocolmo, 1985, Tulejos y 44.U.8, Ginebra 1987, Caricaturas en marcha, Apuntes sobre poesía, libertina, Estocolmo, 1988, Del insurrecto, Nomenclatura y apología de la concha, 1989, China en el colapso mundial del leninismo, 1990, Papeles de Volusio, Quimerinos, Oro de la Conquista versus Dólares Deuda Externa, 1994, Puta Cicuta e Intifada, 1996. Cabrera fue además autor de diversas obras políticas, ensayo, novela, cartomancia, (éditas e inéditas). Entre los autores por él traducidos se encuentran Petrarca, Ronsard, L. Médicis, Labé, Lee Masters, Tu Fu, Vapzarov, Mario de Andrade Asís como versión en verso de 164 epigramas eróticos de Marcial, Sonetos Lujuriosos del Aretino y Elegías de John Donne. Como periodista se destacó como colaborador del semanario Marcha (1950-1970). En el mismo semanario fue encargado de la página literaria (1950-1952); fue colaborador del diario El Popular, hasta 1963 y publicó poesía y notas en diversas revistas literarias uruguayas. Se desempeñó como corresponsal en Europa de LA REPUBLICA entre 1988 y l992 para luego formar parte del staff de colaboradores de nuestro matutino desde 1994. También "despuntó el vicio" en el género gráfico realizando agudas caricaturas y fue cofundador de las revistas literarias y de artes plásticas Número, Removedor y Cuestión. y fundó la editorial Vintén Editor. Su nombre también está vinculado a proyectos y dirección de obras de arquitectura.