Mercantilistas friendly

Marta Yolanda Díaz Duran
Los mercantilistas, que hacen fortunas en base a privilegios, son tan corruptos como los gobernantes que los benefician. Los actuales gobernantes del Partido Patriota tienen muy, pero muy buenas relaciones con los mercantilistas. Con unos más que con otros. Más de uno de los favorecidos en anteriores administraciones cayó en desgracia. Pero que son muy, pero muy amigables con ellos es evidente. Así como también lo fueron los anteriores gobernantes de la UNE. Y no se diga los anteriores a estos últimos: Óscar Berger y sus seguidores. Y también los anteriores a los anteriores de los anteriores… Y así, ¿hasta dónde debería retroceder? ¿Quinientos años o un poco más? La primera negociación grande, pero muy grande, de la cual fuimos testigos fue la compra de medicinas a los bendecidos con un contrato por miles de millones de quetzales, como regalo de despedida del gobierno de Álvaro Colom. Después de un falso prurito del ministro de Finanzas, Pavel Centeno, quien pretendió hacernos creer que el contrato se iba a rescindir, por obra y gracia de los hermanos Alejos, la compra fue asegurada. Al igual que el paquetazo fiscal y a saber cuántas leyes más. Luego, vino la compra de fertilizantes cuyo resultado no agradó a quienes durante los cuatro años del gobierno anterior se quedaron con la mayor parte del dinero destinado a este rubro. Hoy, los consentidos del reino son otros. Disagro ya no es el niño bonito de la reina. Las cosas tenían que cambiar, ya que ahora en lugar de Sandra, la que manda se llama Roxana, quien no escatima en tratarse como reina con los fondos de los tributarios: rones, perfumes, chocolates... ¿qué más se le antoja? ¿Quién le cree que fue error de su secretaria el pago de los anteriores menesteres con la caja chica, demasiado grande, que utiliza? Y esto es apenas lo poco que conocemos de las compras del Gobierno... Los mercantilistas, los que hacen fortunas a base de privilegios, son tan corruptos como los gobernantes que los benefician. Sé que poco les va a importar a los miembros de ambos grupos la calificación que de ellos hago en la oración anterior. Por eso quiero dejar claro que no escribo para los mercantilistas ni los gobernantes corruptos. Escribo para usted, estimado lector, que es al final quien paga los excesos y caprichos de los mencionados. Usted que es el mandante (quien manda) y ha permitido que lo expolien y manipulen. Usted que, engañado por las buenas intenciones de los programas intervencionistas propios del mal llamado Estado Benefactor, ha contribuido a mantener su propia situación y a que muchos otros vivan condenados a la miseria. Usted que, laboriosamente, se dedica a trabajar y producir riqueza que luego otros disfrutan. Usted que razona y se da cuenta de la raíz de los problemas: el poder casi ilimitado que otorga a los gobernantes el sistema político/económico vigente y que siempre va a servir para que unos cuantos vivan a costillas del resto. Escribo para que usted sea parte del cambio necesario de las premisas sobre las cuales está sustentado el sistema. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día lunes 30 de abril 2012.