150 años de Caridad

Estuardo Zapeta
Una emergencia de salud me hizo buscar, como siempre hago, el auxilio del Dr. Édgar López. Y cuál sería mi sorpresa que junto con la medicina sería una magnífica historia que él me contaría la que me diese confort, tranquilidad, y optimismo para concluir que algunas afecciones —en mi caso la garganta por mi trabajo en radio— son sólo minúsculos dolores temporales comparados con los retos humanos que las Hermanas de la Caridad han superado en 150 años de bendita presencia en Guatemala. Hay curación para la Nación en este breve testimonio. El relato del Dr. López es titulado con agradecimiento profundo “Muchas Gracias...” e inicia con la relación de una visita de dos doctores guatemaltecos del Hospital San Juan de Dios al Hospital General de México. “Ellos quedaron impresionados de observar la perfección del día a día de las actividades de esa institución con recursos muy limitados, pero limpio, ordenado, y lo principal, pacientes atendidos con cariño, esmero, y profunda preocupación humana. Todo eso era el resultado del trabajo de las Hermanas de la Caridad”. Ellas son la Sociedad de Vida Apostólica, fundada en Francia por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, y registrada en Derecho Canónico como “Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl”. Una terrible epidemia de cólera había dejado diezmada a la población guatemalteca y eso hacía urgente buscar ayuda en la administración y el “día a día” de los hospitales guatemaltecos, y el de las Hermanas de la Caridad era el modelo a reproducir. Después de las solicitudes y el intercambio de correspondencia llegaron las Hermanas de la Caridad, un 12 de mayo de 1862, en barco, de Panamá al Puerto San José. Eran ocho hermanas lideradas por su primera Visitadora, Sor Irma Broquedis, una mujer de Dios con gran experiencia en Administración Hospitalaria en Francia y España. “Las cualidades de entrega al trabajo, dedicación, amor a los pacientes, honradez, prudencia, caridad, y conocimiento, pusieron una nota diferente al reto que significaba el Hospital General San Juan de Dios”. Prosigue el Dr. López, “quiero enfatizar que creo que esa ha sido la mejor época para la conducción del San Juan de Dios”. “Las Hermanitas de la Caridad se dieron cuenta de que muchos niños quedaban en la orfandad por la muerte de sus mamás, y así fundaron también la primera Casa para Niñas Huérfanas, de la que sólo el recuerdo queda, y el nombre del callejón frente a la Emergencia del San Juan de Dios: el Callejón de Huérfanas”, explica el Dr. López. También fundaron la Casa Central para niñas, luego la Escuela Privada Primaria de Varones, en donde se han educado miles y miles de guatemaltecos. “Yo estudié allí, en la Privada de Varones (suspira), y fue un gran honor y una bendición”, relata el Dr. López. El relato prosigue con la extensión de las Hermanas de Caridad a Centroamérica, formando hoy “La Provincia de América Central”. Ellas son un modelo de Vida Apostólica como la máxima Misión cristiana. Gracias Hermanas, en nombre de Guatemala, por su trabajo, la bendición, y su ejemplo de Caridad. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día viernes 18 de mayo 2012.