El índice de la democracia

Carroll Ríos de Rodríguez
Públicamente, nadie aboga por sistemas políticos absolutistas y opresivos que otorgan ilimitados poderes al gobernante, por iluminado que éste sea. Preguntó un amigo: “¿Qué alternativa hay a la democracia?” Solemos pensar antagónicamente: democracia se opone a tiranía. Públicamente, nadie aboga por sistemas políticos absolutistas y opresivos que otorgan ilimitados poderes al gobernante, por iluminado que éste sea. Sin embargo, muchos se sienten frustrados y desilusionados con “la democracia”. Tenemos sendas discusiones sobre qué significa el término y si debemos o no usarlo. Lo calificamos para precisar más: democracia constitucional, democracia limitada, etc. Optamos por aclarar las bases republicanas de un sistema político participativo, o preferimos hablar de Estado de Derecho. A veces sirve ver cómo manejan el concepto quienes acometen mediciones del fenómeno. Para medir, hay que definir. Las dificultades detectadas en estas investigaciones enriquecen el debate. Desde 2006, el Economist Intelligence Unit ha generado un Índice de la Democracia (ID) que incluye a 167 países, todos menos uno son estados soberanos. Los 60 indicadores analizados por el ID son agrupados en cinco categorías: proceso electoral y pluralismo, libertades cívicas, el funcionamiento del Gobierno, la participación política y la cultura política. Las encuestas públicas que recogen la percepción ciudadana sustentan buena parte del estudio. A su vez, los países evaluados se colocan, según su punteo, en uno de cuatro rubros: democracias plenas (punteo de 8 a 10), democracias imperfectas (6-7.9), regímenes híbridos (4-5.6) y regímenes autoritarios (0-3.9). Hay casi tantos países con regímenes autoritarios (52) como democracias imperfectas (53). Veinticinco países son democracias plenas y 35, regímenes híbridos. Casi la mitad de la población mundial vive en democracia (48.4%). Un país que recibe una nota baja en ciertas preguntas clave es penalizado en su punteo total. Cuatro de las preguntas clave son: ¿Son libres y justas las elecciones nacionales? ¿Se garantiza la seguridad del votante? ¿Ejercen influencia sobre el Gobierno poderes extranjeros? ¿Pueden los funcionarios públicos implantar políticas públicas? En otras palabras, estas son características esenciales de la democracia según los creadores del índice. En 2011, Noruega encabeza la lista de países con un punteo de 9.8 sobre 10. Es interesante notar que de los cuatro primeros puestos, tres son monarquías constitucionales con democracias parlamentarias y congresos unicamerales. (Noruega, Dinamarca y Suecia.) La autoritaria Corea del Norte ocupa el último lugar con 1.08. La casilla 82 pertenece a Guatemala. Nuestra calificación de 5.88 puntos nos ubica entre los regímenes híbridos. Como región, América Latina y Caribe obtuvo un punteo promedio de 6.35. En nuestra región, sólo Uruguay y Costa Rica son “democracias plenas”. El tercer lugar, Chile, ya es considerado una democracia imperfecta, mientras Cuba, régimen dictatorial, es la peor calificada. Se ve que la estabilidad y confiabilidad de los sistemas políticos abiertos impacta sobre el rendimiento económico y el bienestar de los ciudadanos. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día miércoles 02 de mayo 2012.