Los maestros que necesitamos

Verónica Spross de Rivera
Estamos ya cerca del mes en que celebramos el Día del Maestro, y además nos encontramos enfrascados en una discusión acerca de la propuesta del modelo del subsistema de Formación Inicial Docente, presentada por la Mesa Técnica de Formación Inicial Docente, por lo que es importante reflexionar sobre cómo son los maestros que necesitamos en los centros educativos del país. En primer lugar, no debe perderse de vista que su labor se centra en la formación integral de los estudiantes, con el fin de que adquieran las competencias, las destrezas, los conocimientos y los valores que les permitan ser exitosos en la vida y en el mundo laboral. El objetivo principal es que los alumnos logren los aprendizajes esperados; es decir que debemos enfocarnos principalmente en formar a un docente que tiene las herramientas y conocimientos para propiciar y facilitar el aprendizaje. Lo relevante del proceso en que nos encontramos es el reconocimiento de la sociedad de la necesidad de mejorar significativamente la formación de los docentes y que debe pasarse la formación al nivel superior. No está aún claro si se debe realizar dicha formación en normales superiores o en las universidades, como es en otros países. Más que el nivel o institución formadora, lo relevante es tener claro el perfil del maestro que se quiere formar, así como establecer los estándares de qué debe saber y poder hacer el docente. El objetivo es formar maestros capacitados para ser eficaces en el aula. De ahí la importancia de poner atención a quiénes serían los formadores de formadores y verificar que cuenten con las capacidades requeridas para desempeñar su labor. Por otro lado, es necesario revisar todos los componentes de la profesión docente, pasando por la selección y retención de los mejores candidatos para ser maestros. Además de modificar el sistema de formación inicial, debe contarse con un sistema adecuado de selección que permita identificar quiénes tienen vocación y cuentan con las habilidades y capacidades para cursar la carrera de magisterio. El acompañamiento de los docentes que se inician como tales es una acción muy recomendada en otras latitudes. Un esquema utilizado es que quienes se integran por primera vez a dar clases tengan un tutor, o maestro más experimentado que les dé retroalimentación y comentarios sobre su nueva labor profesional. La propuesta en discusión, aunque ha abierto la puerta a una discusión nacional sobre un tema que es importante, adolece de ciertos problemas o deficiencias, como por ejemplo: no está claro que se busque una formación del docente conforme a estándares mundiales; no se incluye la participación de las universidades privadas en el proceso, y no está claro el proceso para fortalecer a los formadores de formadores. Además de reformar la formación inicial docente debe hacerse la reforma integral del ciclo diversificado, con el propósito de ampliar las oportunidades de estudio para los jóvenes y puedan optar entre varias carreras, incluso las carreras técnicas o bachilleratos con orientación laboral. Es necesario revisar los puntos débiles de la propuesta y realizar un examen exhaustivo del currículo propuesto, antes de que se implemente un nuevo subsistema. El sistema que se adopte debe contemplar los diversos elementos que permitan preparar bien al docente, para que efectivamente el cambio nos lleve a mejorar la calidad educativa. De lo contrario, una reforma incompleta o con puntos débiles no garantizaría que contemos con maestros más preparados. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día miércoles 30 de mayo 2012.