Denunciar es deber ciudadano

Estuardo Zapeta La semana pasada, la del 18 de junio, recibí un mensaje directo por medio de Facebook, en el cual una estimada amiga me relataba cómo el bus donde ella viajaba de Guatemala hacia Quetzaltenango había sido asaltado desde San Lucas, Sacatepéquez, hasta El Tejar, Chimaltenango. Según el relato, los asaltantes subieron (“o el chofer los dejó subir”, como narró ella) a la altura de San Lucas. “Allí empezó nuestro infierno...; nos quitaron todo, nos llevaban encañonados, el bus avanzaba y nadie podía hacer algo... No podíamos llamar ya que nos quitaron a todos los celulares, dinero, bolsas, mochilas, billeteras, aretes, anillos, además de vivir ese infierno de la sola idea de a qué horas empezaban a violar a la primera mujer dentro de la camioneta en plena marcha”. El relato me lo envió, entiendo, más por catarsis, menos por denuncia, pero con tres rasgo fundamentales de descripción: 1. los asaltantes tenían, o debían tener, al chofer de cómplice; 2. el terror de la violación sexual, aparte del asalto, que pasa a segundo plano, es el tormento más violento que viven las guatemaltecas en estos casos; y, 3) denunciar parece tan poco fructífero que es mejor contárselo a un amigo, familiar, vecino, pero no a las autoridades. Yo creo todavía que denunciar es un deber ciudadano. Por eso, decidí pasarle toda esta información al Ministro de Gobernación vía SMS. No porque mi amiga recuperara sus “cosas”, sino porque denunciar, además de catártico, puede dar pistas a las autoridades de por dónde seguir cursos de acción en la estrategia de investigación. Los ciudadanos somos parte de la Inteligencia del Estado, de hecho, somos la principal parte de la estrategia de combate a la delincuencia. El Ministro me respondió escueta pero amablemente. Comprendo los grandes retos que tiene, pero mi punto es que este caso, el de la ciudadanía víctima de asaltos a buses extraurbanos, de largo recorrido, y con la presunta complicidad de los choferes, es y será siempre prioridad para un Ministro de Gobernación. El sábado, horas después de mi comunicación con el ministro Mauricio López Bonilla, recibo las noticias por Twitter y Facebook que una banda de asaltabuses había sido atrapada en San Lucas Sacatepéquez. Ayer, otro mensaje de mi amiga: “Esos desgraciados eran”. Hasta entonces yo no había contado a ella algo acerca de mis mensajes al Ministro. Ayer sí le conté. “Ojalá sigan así,” fue su respuesta con tono de alivio. La denuncia es un derecho que debe ejercerse. No dejemos que la delincuencia nos calle, ya que el silencio se convierte en cómplice de ellas y ellos. Ah, en el asalto del que fue víctima mi amiga, ella me cuenta que uno de los delincuentes era una mujer. Interesante, porque hemos visto cómo ha proliferado la participación de la mujer en la delincuencia. Pero son las víctimas las importantes. Y mi consejo es que sigamos denunciando. Callar es hacerle el favor a los delincuentes. Denunciar es ayudar a las autoridades para que ellos nos ayuden a nosotros. Es un “ganar-ganar”. artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día martes 26 de junio 2012.