Qué éxito más caro

JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO A mi país lo están endeudando cada vez más y más rápido. De un solo golpe, la semana pasada, el Gobierno aumentó la deuda pública en 700 millones de dólares. “Un hecho histórico” —dijo el ministro de Finanzas—. A lo que yo agregaría ¡y no es cuento! No hay nada como el dinero abundante y barato. Mientras el Gobierno se gasta plata que no tiene y nos endeuda en el camino, los ciudadanos tendremos que prepararnos para pagar esos US$700 millones junto con el resto de la deuda pública. Había rumores de que el Gobierno estaba evaluando la colocación de deuda en el extranjero, pero la repentina oferta tomó por sorpresa a los agentes económicos. Dicen que no querían que hubiera inversionistas chapines. No importa, porque había mucha más gente desesperada por colocar sus fondos. Aquí es donde se juntaron el hambre con las ganas de comer. El presupuesto público del 2012 contemplaba que el Gobierno nos endeudaría en 10 mil millones de quetzales. Ya se habían colocado cuatro mil millones en moneda nacional. Con esta emisión, prácticamente, se cubre el déficit fiscal y el Gobierno ya se puede dedicar a gastar… ¿Es esto un signo de “confianza” en la economía guatemalteca? ¿Es acaso, como el Gobierno lo quiere vender, un éxito gracias a las recientes leyes “antievasión” y “actualización tributaria”? Nada que ver. Hay que poner la propaganda oficial en contexto. Tanto el banco central de EUA como el banco central de Europa mantienen un ambiente de alta liquidez y bajas tasas de interés. Frente a esta realidad, los inversionistas están hambrientos por instrumentos en los que puedan colocar sus fondos a algo más que un rendimiento cercano a cero. Esa es la ventana de oportunidad que el Gobierno encontró abierta y la aprovechó. Tanto es así que comenzó con la intención de emitir US$500 millones, y “se le fueron las chivas” con US$200 adicionales. Yo no me peleo con la decisión de tomar deuda pública al mejor costo y en las mejores condiciones posibles. Felicitaciones. El problema no es ese. El problema es que la deuda se ha convertido en la herramienta preferida de los gobernantes para financiar sus aventuras políticas, y no hay señales de que esto cambie en el futuro cercano. El problema es que, con esta última emisión, hay Q10 mil millones más de deuda pública que nos metieron este año y ni lo sentimos. El problema es que la deuda no dejará beneficio medible porque es para financiar “gasto corriente”. Finalmente, el problema, como diría Arjona, no es que me mientas; es que te crea: las buenas condiciones de la deuda son un loteriazo en plena crisis; no un reconocimiento de nuestras “atinadas” políticas públicas. En todo caso, el mérito será de los tributarios. Este “éxito” de terminar de cubrir el déficit fiscal con deuda implica que el Gobierno nos deja la tarea de tener que producir Q10 mil millones más de riqueza. Riqueza que hoy no existe pero que igualmente será gastada durante el resto del año. Por cierto, el saldo de la deuda pública total ya anda rondando los Q95 mil millones. Mejor deje de leer la prensa y vaya a trabajar. Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día martes 05 de junio 2012.