No, no nos “pela”

JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO
Algunas personas han protestado por el tono vulgar de la reciente campaña de “concientización” que el Gobierno ha impulsado contra la desnutrición infantil. Yo, más que cuestionar el estilo literario, cuestiono la osadía de los funcionarios públicos al pretender endilgarnos un problema que es resultado directo de su indiferencia e incompetencia. “Más del 50% de los niños padecen de desnutrición crónica” —anuncia el Gobierno— “¿Y a ti te pela?” —nos cuestiona. La respuesta es no, no nos “pela”. Semejante estadística es motivo de vergüenza y preocupación para cualquier ciudadano. Sin embargo, hay relativamente poco que, a nivel individual, cada uno pueda hacer. Los economistas le llaman el “problema de la acción colectiva”. Para cada persona es difícil organizarse e iniciar una acción que tienda a disminuir el problema. En buena medida, el Gobierno se constituye para solucionar ese tipo de problemas. ¿Entonces? ¿Por qué continuamos con índices tan altos de desnutrición? El problema persiste porque los niños desnutridos no votan y eso les resta atractivo de cara a los políticos. Por eso es que, a pesar de los Q60 mil millones de presupuesto y de bolsas “solidarias” —ayer— o “seguras” —hoy— el problema sigue y, ahora, el Gobierno tiene las agallas de pasarnos a los ciudadanos la papa caliente. Y que conste que el sector privado —los ciudadanos— nunca les ha “pelado”. Cuando, durante el gobierno de Alfonso Portillo, la prensa mostró la grave situación de desnutrición que se dio en los municipios de Camotán y Jocotán; las empresas fueron las primeras en llegar a paliar el problema. Hoy en día otras empresas se han propuesto contribuir a eliminar la desnutrición en otros municipios. No, no nos “pela”. Ni tampoco es, como estúpidamente cuestionan otros, que la ayuda privada es para pagar menos impuestos. Así que la campaña no debe preguntarnos si “nos pela” la desnutrición infantil. La pregunta hay que devolverla a los políticos que están y han estado al frente del Gobierno. ¿Por qué, si la desnutrición es un problema tan grave, no le dedicaron los recursos necesarios para aliviarla? ¿Por qué fueron a distribuir comida a regiones que eran más políticamente rentables y no a los lugares en donde más se necesitaba? ¿Por qué no han adoptado políticas públicas que estimulen el crecimiento económico para solucionar el problema de fondo? Si Guatemala tiene uno de los índices de desnutrición infantil más altos del mundo es por la incompetencia e indiferencia criminal de los gobiernos a quienes si les “ha pelado” ese problema. Es imposible creer que no hubiesen podido destinar todo su esfuerzo en aliviar una situación tan grave. En todo caso, los ciudadanos, organizados en empresas e individualmente, lejos de ser indiferentes, se han dado a la tarea de atacar, por su propia iniciativa, la gravísima situación. ¡Qué agallas tienen los funcionarios para gastarse el dinero en una inútil propaganda! ¿A cuántos niños se hubieran podido alimentar con esos recursos ahora desperdiciados? ¿Y a ti qué? ¿Eso te “pela”? Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día martes 10 de julio 2012.