Andrés López: comedia y antropología

Estuardo Zapeta
Fue un estudiante extranjero que hace unos años aquí en Guatemala me preguntó si ya había visto a Andrés López, un comediante colombiano de quien no había escuchado, y le respondí que “no, no me sonaba el nombre”. “Usted que está interesado en los temas generacionales, en las relaciones familiares, juventud y multi-tasking, y en los cambios provocados por la tecnología le va a gustar verlo...”, recomendó este joven, mientras “bajaba” de YouTube partes del espectáculo La Pelota de Letras. Y desde la primera vez que vi el espectáculo LPDL, en video, quedé gratamente impresionado por este artista que mezcla dos campos tan complicados: una visión desde la antropología “urbana” con una sazón de la comedia más deep, más latinoamericana posible, y con eso nos demuestra que nuestras bases culturales son las mismas con aires diferenciadores por fronteras y acentos que sólo resaltan la alegría de ser ciudadanos de una región, más que de un país. En mis clases de Cultura, Antropología, Sociología, y Comunicación —y los estudiantes lo disfrutan mucho— siempre incluyo partes del trabajo de @lopezandres (su cuenta en Twitter con 1.5 millones de seguidores) para ilustrar que tan similares somos y que nuestras bases culturales (judeocristianas latinizadas) no son diferentes en la región. Es posible que todos los comediantes estén en realidad desarrollando una descripción etnográfica, y desde Josué y Celia hasta Jairón Salguero, o María Mercedes Arce, Marsha Pamela López, o Los Comediantes, hasta los queridos Huitecos, son excelentes maestros de Antropología Cultural con sus alegres pero mordaces críticas sociales. Andrés López hace eso, mejor dicho es eso. Un antropólogo que usa la comedia para darnos una lección de alegre-triste, sano-enfermo, bipolar-multipolar, queridas-indeseables, que pueden resultar las relaciones familiares, y lo hace yendo de generación a generación. Además tiene una capacidad de imitación de sonidos que deja a todas las audiencias impresionadas: de niños, de máquinas, de radios, de noticieros, de animales, de yupies, de niñas borrachas brincando en la barra de alguna discoteca, etc. La familia y sus generaciones es, al final, el centro de las bromas de López. Hace unos días Andrés mismo envió un link a Youtube, supongo que de su obra más reciente, y en línea temática mantiene “las relaciones” sólo que ahora entre esposo y esposa. Un realidad antropológica: los hombres somos visuales, las mujeres auditivas, y vaya si eso no establece el tono de nuestras relaciones matrimoniales. (Yo recomiendo que mejor lo busquen en Youtube). Por eso, cuando me enteré de que Andrés López estará en Guatemala esta semana presentando La Pelota de Letras en el Teatro Nacional, sentí una alegría inmensa por esta clase de espectáculos de altísimo nivel en Guatemala (de hecho, es la primera vez que él viene a Guate). Y agradezco a Andrés por la cantidad de material —disponible en Internet— sque puedo usar en los cursos de Antropología. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día martes 28 de agosto 2012.