Cicig: ¿y la UNE?

Estuardo Zapeta
Curioso: hasta la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) parece tener memoria histórica corta, pero muy corta, que ya olvidó a los “grupos paralelos” del gobierno de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) y parece que ahora su misión es ver “quién se las paga, no quién las debe”. Y así, los famosos “grupos paralelos”, esos grupos “cuerpos ilegales”, esos que el discurso señala como poderes “fácticos” de Sandra y Álvaro, parecen haber desaparecido en el más remoto olvido de la Comisión. Por eso, ahora que viene “el italiano” con toda su furia, con todo el peso de la ley italiana —famosa también por sus casos de corrupción, y que lo diga el periodista Roberto Saviano— es importante “refrescarle” la memoria a la Cicig acerca de sonados casos de “grupos paralelos”, y hasta mafias familiares que funcionaron como suaves maquinarias bien “aceitadas” durante el gobierno de Sandra y Álvaro. Quizá, y solo quizá, el italiano sí le entre al caso de los “grupos paralelos y familiares” digamos como los famosos “Alejos”, o los grupos del fertilizante, o los grupos que controlaron el tráfico de armas, o los grupos que hicieron de “migración” un botín pasando indocumentados, o, más interesante, como se infiltraron “los narcos” en el gobierno de Sandra y Álvaro, y que estaban a “una llamada” de distancia de la “pareja presidencial”. El mismo caso de Gloria Torres que ha dejado a Guatemala boquiabierta. El silencio de la Cicig fue cómplice de la UNE... en agradecimiento. Que eso es vivir en el pasado y que por eso no avanzamos, dirá alguien. Que suficientes clavos y retos tenemos hoy como para preocuparnos de los anteriores, gritará alguien más asustado. Que lo que se llevaron ya se lo llevaron y por lo tanto no vale ninguna investigación, dirán otras voces, según ellas “más modernas y avanzadas”. Que los de ahora ya van a empezar con sus rollos, con las pilas, con las láminas, con las bolsas, con esto y con lo otro, cierto, pero ninguno de esos es suficiente argumento para olvidar la afrenta de los “poderes paralelos” que la misma UNE se permitió. La pregunta para la Comisión es ¿por qué gasta tiempo, esfuerzo, energías y planificación en casos que ni son casos? ¿y por qué no voltea levemente la cabeza hoy a ver lo que hace apenas unos 9 o 10 meses vivíamos? Creo que la Comisión no investiga esos casos de “grupos paralelos” dentro del Gobierno porque tiene una deuda “política” al haber sido esos mismos quienes pidieron que se quedara unos años más y le dieron vida. A cambio de unos años más de vida, la Cicig dio “las nachas” en agradecimiento, inventó, por ejemplo, un “autosuicidio”, el de Rosenberg, libró a los de la UNE de los “grupos paralelos” y todos ellos felices, sin pecado concebidos los querubines. (Mi preocupación con el gobierno de la “¿mano dura?” es que también ya pidió que se quede la Cicig, con lo cual ya generó un favor que la Comisión tendrá que pagar con silencio, ceguera y sordera). Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día martes 7 de agosto 2012.