Para llevar una vida “real”

GIANCARLO IBARGÜEN S.
Una vida “más real” reconstruye y recrea la realidad con toda su fuerza y eficacia. Cuando se alcanza una meta que algún día se vio muy lejana, la tentación de estancarnos en una especie de halagadora complacencia es muy grande. Cuando se logra un objetivo apetecido y preciado por uno, y por otros, es fácil dormirse en los laureles. El éxito puede justificar una pausa en nuestras vidas pero es necesario que dure poco. La vida sigue su curso. Los procesos de cambio continúan. El cambio es cada vez más acelerado. Si nos detenemos, que sea solo para respirar y cobrar nuevas fuerzas. Si nuestra “pausa” se prolonga demasiado, dejaremos de vivir en la realidad; o seremos nosotros mismos menos reales. Las personas que viven en continua “pausa” se dejan ganar por la rutina y la desidia. Viven la vida de otras personas y no la suya propia. Por eso son menos “reales”. Otros –más reales– cambian el mundo; si los rutinarios cambian, solo es por inercia. Vivir plenamente –de una manera más “real”– significa estar alerta, concentrarse, esforzarse, poner a prueba sus aptitudes y capacidades; en fin, como decía Ortega y Gasset, “exigirse mucho a sí mismo”. La vida hay que vivirla con intensidad. Una vida “más real” reconstruye y recrea la realidad con toda su fuerza y eficacia, y ejerce una influencia más positiva en todo el entorno. Hoy es el principio del resto de sus vidas. El pasado es historia. Debemos preguntarnos entonces: ¿cómo nos arreglaremos de hoy en adelante para construir una vida llena de realidad? Esta es una pregunta que solo cada uno de nosotros podemos responder por nosotros mismos. Paradójicamente, para llevar una vida “real” –dinámica y productiva– es necesario recorrer el camino teniendo el centro de gravedad muy claro. Una vida “real” necesita un punto fijo sobre el que actúen las diferentes fuerzas de atracción. Este punto fijo lo constituyen los valores que cultivamos día a día, y los principios éticos, inmutables y duraderos. Para llevar una vida “real”, debemos desarrollar y perfeccionar nuestro sentido moral y ético. Artículo publicado en el diario guatemalteco Nuestro Diario, el día jueves 9 de agosto 2012.