Primero en lugar, primero en derecho

Carroll Ríos de Rodríguez
El papel protagónico que jugó Ulysses S. Grant en la guerra civil de Estados Unidos condujo a su elección como presidente en 1869. En su discurso inaugural, prometió: “Todas las leyes serán fielmente ejecutadas, así me gusten o no. En todo tema, yo tendré una política que recomendar, pero no haré valer ninguna política contra la voluntad de los gobernados. Las leyes gobernarán a todos por igual…” Dar cumplimiento fiel a la máxima norma del país, la Constitución, es lo que piden los ciudadanos que presentaron un amparo ante la Corte de Constitucionalidad contra el Congreso de la República. Como Grant, ellos sostienen que los servidores públicos y los políticos electos están llamados a dar vida a ese valioso principio según el cual nuestra sociedad es regida por la Ley, y no por los impulsos arbitrarios de quienes temporalmente ostentan el poder. ¿Cuál es el meollo del asunto? El artículo 277 de la Constitución establece que, cuando se presente al Congreso una iniciativa de reforma constitucional, el pleno “debe ocuparse sin demora alguna del asunto planteado”. No puede ignorar, engavetar, olvidar ni discutir a medias una propuesta. Y no se ha dado el trámite correspondiente a siete iniciativas oficialmente presentadas al Congreso. La más antigua, No. 3727, con 6,480 firmas de respaldo, data de 2007; la No. 4028, mejor conocida como la propuesta de enmienda parcial de ProReforma, fue respaldada por 73,193 ciudadanos y se presentó hace tres años. Explica el abogado Ricardo Sagastume, quien dirige la gestión del amparo, que el Congreso debe abstenerse de conocer cualquier nueva iniciativa, pues debe ocuparse de todas aquellas que fueron presentadas con “prelación, anterioridad y antelación” y debe hacerlo “en estricto orden de presentación”. Es cosa seria, pues tanto los diputados como el Presidente podrían ser acusados de violar la Constitución si irrespetan este precepto. Quienes presentan el amparo nos dan cátedra en otro sentido. Como ciudadanos podemos y debemos luchar, con la ley en la mano, por edificar un verdadero Estado de Derecho. No barricaron las carreteras ni negociaron intereses tras bambalinas. Usaron caminos legales para hacer valer la Constitución vigente. Antes, usaron este mismo medio pacífico para avanzar la propuesta de enmienda constitucional ProReforma. Es otra razón para asociar su acción con la frase de Grant, pues las personas decentes, los buenos ciudadanos, cumplen y hacen valer las leyes vigentes, aun cuando no sean de su total agrado, al tiempo que se esfuerzan por conseguir las mejoras que crean pertinentes. El amparo, y la elegancia con que se defendió ante la opinión pública, rinde un noble tributo al principal promotor de ProReforma, el Dr. Manuel Ayau, quien coincidentemente cumplió dos años de fallecido el 3 de agosto. Él creía que ProReforma servía un propósito de educación cívica que lo justificaba por sí mismo. Efectivamente, en estos años la propuesta nos ha regalado lección tras lección, sacando a relucir lo mejor en muchos dignos guatemaltecos. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día miércoles 08 de agosto 2012.