Transparencia: desafío centroamericano

Verónica Spross de Rivera
En la región centroamericana enfrentamos situaciones que nos alejan del objetivo de la prosperidad económica y el desarrollo social. La meta de lograr un crecimiento económico de 6% o 7%, en relación al PIB, es muy incierta. Algunos estudios recientes indican que la transparencia es uno de los factores clave para lograr la meta de crecimiento. Sin embargo, durante muchos años se han dado prácticas de corrupción o falta de transparencia en la gestión gubernamental en la mayoría de países del istmo centroamericano. Si continuamos con esas malas prácticas no lograremos alcanzar esas altas tasas de crecimiento económico. Un reporte emitido por Global Financial Integrity y citado por R. Madrigal en la revista Mercados y tendencias, reveló que entre el 2000 y el 2008 circularon en Centroamérica $14 mil millones anuales producto del crimen y la corrupción. Los casos más comunes que suceden en la región son los relativos a: tráfico de influencias, donaciones indebidas de tierras, partidas secretas, sobornos que incluyen dinero, evasión de impuestos y dádivas a funcionarios públicos. Todas esas acciones tienen alguna repercusión económica. En una escala de 1 a 10 el Indice de Percepción de la Corrupción, IPC, Costa Rica es el país que mejor salió calificado, con 4.8 sobre 10. Las calificaciones de los demás países de la región están por debajo de esta calificación. La corrupción genera un círculo vicioso que empobrece. Cuando un gobierno tiene un déficit en el presupuesto, se dedica a crear más impuestos. Esta situación genera ineficiencia, pues se tienen mayores costos de producción para todos y se cuenta con menos recursos. Entonces, es cuando el gobierno se endeuda de forma inmanejable. De ahí que al no poder cumplir se busca provocar grandes déficit fiscales y bajo crecimiento económico. Cuando hay corrupción, los nuevos ingresos solamente sirven para hacer lo mismo o menos que antes. Un país corrupto o con procedimientos burocráticos discrecionales aleja la inversión extranjera. Los riesgos que corren los empresarios en un país donde campea la corrupción son muy elevados, por lo que muchas veces prefieren mudarse de país. El efecto de la corrupción es desempleo y falta de coordinación. El efecto de la corrupción en Europa ha sido muy grande. Siete de cada diez ciudadanos de la Unión Europea considera que su sistema es corrupto y lo cree un problema fundamental. Transparencia Internacional ha indicado, por otra parte, que la corrupción ha sido clave en el hundimiento de las economías de Italia y Grecia, que se ubican en los puestos 69 y 80, respectivamente, del Indice que dicha organización genera. En una reciente visita a Nicaragua he podido verificar que la preocupación por fortalecer una gestión gubernamental basada en la transparencia y en tener un sólido Estado de Derecho es aún un desafío enorme en dicho país. En Guatemala, el plan del gobierno actual incorporó el área de transparencia como uno de los fundamentales. Lograr que el concepto trascienda de las altas esferas de autoridad a los funcionarios que están a cargo de las operaciones en las instituciones que ejecutan los programas de gobierno es un desafío enorme. Es necesario transmitir la urgencia de adoptar prácticas de transparencia en las compras y contrataciones de bienes y servicios, pero también reafirmar la importancia de tener un sistema de contratación de personal con base en el mérito, en lugar de que sea en base a la recomendación partidista. Si queremos lograr altas tasas de crecimiento económico y desarrollo social, necesitamos un compromiso más fuerte con la transparencia y la gestión pública eficiente. Artículo publicado en el diario guatemalteco Siglo 21, el día miércoles 22 de agosto 2012.